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- N e w s l e t t e r # 6 -

 

Una vía de comunicación lenta.

Un canal de diálogo en el que compartirles e intercambiar retazos de preguntas, inspiraciones, búsquedas, distintas modulaciones del

arte y el ritual.


***Este texto está escrito a dos voces y cuatro manos por nosotras, Silvina y Guadalupe Wernicke, nuestros “yoes” se alternan y superponen, conversan, discuten, convergen en un “nosotras”, se suman a un “Nosotxs” aún mayor, y vuelven otra vez a sus pequeños “yoes”, los lentes desde los que pueden percibir la realidad, cuestionarla y compartirla***


El volumen, el olor, la energía de los cuerpos

 

Septiembre nos regaló el recuerdo de nuestros cuerpos. No por su reflejo en una pantalla, o mientras nos lavábamos los dientes, si no a través de los ojos de otrxs que con el peso de su presencia nos devolvieron el olor, la dimensión entera, el regalo de una conversación que se superpone sin acoplar. 

 

Arte y Ritual nos expande, semana a semana, con encuentros sincrónicos con personas que viven desde Tierra del Fuego hasta Montreal, desde Quito hasta Roma. Y digo expande porque esa es la sensación del encuentro: desde la pequeñez y simpleza del hogar y la computadora, se abre una dimensión, un portal hacia la complejidad y diversidad de lo humano: entran montañas, mar, bocinas, nieve, manifestaciones, muchísimos gatos, seres humanxs, plantas, lágrimas, sombras. Y más allá de la soledad material de los cuerpos, sentimos el corazón que late con la historia ajena, la piel “de gallina” (decimos acá) con la obra de una compañera, la sonrisa que se apura cuando la emoción no encuentra forma de nombrarse. Y nos conocemos, nos abrazamos, vamos tejiendo lazos sólidos que van rompiendo los bordes de los espacios de trabajo para ir llegando, en muchos casos, a la amistad profunda, la sororidad tentacular y milagrosa.  

Y hay momentos en que esta red invisible se comprueba con contundencia. En menos de dos semanas tuvimos DOS encuentros mixtos (presencial + virtual) que nos confirmaron que la RED es la razón por la que creamos: crear es conectar y conectar es crear un nuevo modo de estar en el mundo. Imagínense la emoción de conocernos EN VIVO con algunas de las compañeras de viaje: hubo saltos, gritos, abrazos, regalos, recetas, oráculos, historias de amor, tips de trabajo, revelación de buenas y nuevas noticias, mate y comida rica, flores, velas.  

En el último ritual de equinoccio empezamos cerrando un círculo: esta práctica viene de la tradición pagana y lo que hace es crear conexión entre los miembros para generar cobijo y un lugar seguro y sagrado. Aunque no replicamos este ritual cada día, en cada encuentro, es siempre lo que buscamos. Un círculo que nos una y proteja, no para aislarnos y separarnos del resto sino todo lo contrario, para abrir en nosotrxs mismxs, en cada unx, un círculo capaz de alojar la diferencia, capaz de mirar al otro a lxs ojos y ser parte, juntxs, de algo que nos excede. En tiempos de exacerbado individualismo, tiempos de sálvese quien pueda, tiempos en que lo común nos es ajeno, reconocernos parte, ser parte, es una bendición que queremos cultivar como base de nuestra práctica creativo-espiritual.



Regalarnos, celebrarnos 


En estas semanas estamos terminando la octava edición del taller RAÍZ, y la nostalgia ya empieza a aparecer, y esta vez especialmente, porque a partir del año que viene, vamos a abrir un solo grupo de este taller, y no dos como venimos haciendo hace tres años. Amamos este espacio porque es literalmente “la raíz” de ARTE Y RITUAL  y vino a re-nacernos, transformarnos. Son tantas las caras que se nos vienen a la mente cuando pensamos en estos tres años de encuentros y aprendizaje que sentimos pura gratitud. Agradecimiento por su entrega a este viaje que creamos con devoción, por haberse animado a la aventura sin saber del todo en qué se metían, por confiar que podía haber conexión a través de una pantalla, y sobre todo, por darse el tiempo y el espacio para comprometerse con sus creaciones. Queremos honrar y celebrar este espacio que nos da tanto, y que trajo a tanta gente querida, que hoy son nuestro motor para seguir ofreciéndo experiencias y espacios donde podamos desplegarnos y comprometernos cada vez más con nuestras prácticas, proyectos, y sueños. Se viene un 2024 con nuevas propuestas que nos tienen muy entusiasmadas, ya les iremos contando.

 

Y en toda celebración, no pueden faltar los regalos, y por eso, en nuestros talleres nos gusta practicar el arte de regalar, y cada vez, otra vez, nos sorprendemos por su poder. Lo hemos hecho de una a una, a través del amigo invisible, los hemos hecho colectivos, para todo el grupo: y en uno y otro caso, la sensación del que mundo se detiene, la miel de sentirnos merecedoras del tiempo y el amor que la otra persona se tomó para elegir, para hacer, para envolver, aun si sea simbólicamente, a través del espacio-tiempo de internet. 

 

Estas últimas semanas, la práctica del regalo se materializó de un modo conmovedor. Recibimos chocolates que venían viajando desde Ecuador, donde a su vez está viajando un libro, tinturas madre y un fanzine que venían con mucho amor desde Colombia, una conchaportal que cruzará a Uruguay, como alguna vez cruzó una varita mágica. Llegaron aguas floridas, se fueron velas de cera, llegaron flores de kiri y velas enruladas, el budín de zanahoria más rico que probamos y hasta dos niños con miles de preguntas geniales. Y de modo virtual recibimos: playlists, plegarias, oráculos, pinturas para imprimir, pdfs de libros, recetas y muchas preciosidades más. 

 

Todos estos regalos nos devuelven con fuerza la sensación de que el otro nos está viendo, que nuestra existencia importa, que estamos conectadxs, que las fronteras se esfuman con facilidad, y que el círculo, este círculo que estamos armando entre todxs, está cada vez más fuerte. 

 

Algunas personas regalan lo que el otro ya tiene.

Algunas personas regalan lo que el otro no tiene.

Algunas personas regalan lo que les gustaría recibir.

Algunas personas no saben qué regalar.

Algunas personas no pueden pensar en el otro en el momento de regalar. 

Algunos regalan consejos, chistes y ocurrencias. 

Algunos regalan para brillar, otros brillan porque regalan. 

Algunas personas saben que para poder recibir, antes deben desprenderse de algo.

 

Diana Aizenberg.

Imagen de Jess Blandina

Ser y estar en el mundo: sombra / comunidad

 

No queremos terminar este mail sin traer un tema que nos está atravesando a todxs, estemos donde estemos. En una sola semana la sombra que conocemos se proyectó agigantada, monstruosa, sobre nosotrxs: guerra y horror, crisis económica, el planeta amenazado, incendios. Y los ecos internos: ansiedad, depresión, violencia, intolerancia. Pero no solo. También llegan las oleadas de resistencia y es ahí donde queremos detenernos.  

Para cerrar nos gustaría compartirles un mensaje de amor y agradecimiento que nos conmovió profundamente. Lo envió alguien de nuestra comunidad, unos días después de un gran incendio que hubo en las Islas del Delta (Tigre, Buenos Aires, Argentina) a comienzos de octubre. Lo compartimos para recordarnos que la red, este círculo, es lo que queremos seguir cultivando, la salida es con el otrx, entre todxs, sosteniéndose mutuamente.  

 

Ñaña turakunawan, vecines, compas, amigos, amigas.

 

Va lentamente acomodándose el tono interior, recuperando el ritmo de lo cotidiano, y entre el anhelado descanso y las actividades diarias, me descubro todavía conmovida y con ganas de expresar el profundo agradecimiento que me habita.

(...) 

El incendio fue tremendo, creo que el más grande en que me tocó estar. Todavía no me puedo creer que lo hayamos logrado contener tan eficientemente.

Y es que fue tal la unión, la voluntad de estar al servicio, de sumar, de hacer lo que haya que hacer, que todo parecía posible.

Cierro los ojos y veo los ceibos ardiendo al rojo vivo, las miradas que se encuentran honrando el saludo que no hay tiempo de dar. Cada una de las manos que me pusieron en el hombro en algunos momentos oportunos. El enorme anillo de fuego que se extendía por la isla al horizonte, las manos lastimadas, las ropas sucias, los ojos y los dientes que brillaban detrás del tizne del rostro, las chispas volando como las lucecitas de una navidad adelantada, el olor a pelo quemado, los chistes que descomprimen, las herramientas de cada uno, los botes, las manos que se brindaban para ayudar a avanzar, a saltar una zanja, a subir a un bote. 

(...)

Los gritos de festejo al lograr extinguir un foco, la oscuridad ganada, la arenga compañera, las voces que supieron organizar, las voluntades que supieron ponerse a disposición. Las estrellas testigos. La amabilidad y el cuidado permanentes.

(...)

Gracias a todos y cada uno de los que vinieron a poner tanto cuerpo, tripa y corazón. Gracias a los que se quedaron cuidando esos hogares y esas familias, haciendo posible esa acción conjunta, desde otro lado. Gracias a los que recibieron pichones en el revoleo y los cuidaron como propios. Gracias a los que reconocieron el límite de su cuerpo y encontraron una tarea tan importante como acompañar ofreciendo agua. Gracias a los que teniendo que estar en otro lado, tomaron la posta en la comunicación y jugaron de nexo. Gracias a todos los que no estando en territorio activaron la memoria ancestral, con los ojos cerrados de la intención interior. Todo ese poder, fue una nube innegable de protección. No puede haber otro motivo para que nadie se haya ido sin un ojo o una oreja menos trabajando como lo hicimos. 

Gracias a los que se siguieron sumando a apagar otros focos, a los que sostuvieron el día siguiente. Gracias a los que comenzaron antes y dieron aviso. Gracias a todos los que quedaron atentos, a todos los que se comunicaron para acercarnos cariño y abrazos. 

 

Gracias a todos nosotros, porque siento (...) que este agradecimiento no lo compartimos solo aquellos que tuvimos el rancho en peligro y fuimos ayudados, sino cada uno de los que fuimos parte de la movida, desde donde nos haya tocado estar en los diferentes momentos. Porque nos reconocimos todos en la fuerza del conjunto, con esa pequeñez hermosa y vital de ser ni más ni menos que una parte del círculo. De vivenciar nuestra potencia, nuestra solidaridad, nuestro amor por el humedal y nuestra conexión profunda con el espacio que habitamos. 

 

Esto es guardianar un espacio. Lo que ocurre adentro y afuera, en una misma dirección.

Hoy, en calma, entierro mi kintu de agradecimiento.

Gracias por esta experiencia para nuestra comunidad, Nina Machula, Abuelo Fuego.

 

Wayma



Hoy las cartas nos murmuran:

El tarot de los arquetipos, de Kim Krans 

The shaman

La realidad se enrula de modos misteriosos y fascinantes. El Newsletter pasado les compartimos un libro que nos inspira e interpela: Alce negro habla y hoy cuando se devela el oráculo y vamos al librito que nos aporta información acerca de la carta (más allá de lo que evoca a primera vista) leemos que para profundizar en el arquetipo nos propone leer ese mismo libro. Una tela de araña de sincronicidades. Está en nosotras elegir si nos quedamos atrapadas en la superficie o si buscamos ahí las proteínas para compartir.

 

La chamana, dice este oráculo, debe concentrar tres poderes: el del estudio y, consecuentemente, el conocimiento; el de la sanación (adentro-afuera) y el de tener acceso al “más allá”, al otro mundo. Es un puente entre lo cotidiano y lo sagrado. 

 

Pero hay algo clave: esta carta nos recuerda que no podemos acceder a ninguno de estos tres poderes de manera solitaria. Y tampoco podemos hacerlo sin adentrarnos en la densa sombra de nuestros complejos personales y colectivos. Del fango, ya sabemos, nace el loto. 

 

Pequeña práctica: 

 

Lxs invitamos a regalar. ¿Qué puedo regalar (sin la excusa de un cumpleaños, aniversario, fecha “importante”)? ¿A quién quiero hacerle un regalo? 

Hay una única regla: no se puede comprar. Puedo comprar los ingredientes para la torta o la lana para la bufanda: pero luego tendré que mezclar yo la harina, los huevos, el azúcar, tendré que tejer yo punto por punto la bufanda. Puede ser algo que alguien alguna vez me regaló a mí y ahora siento que es tiempo de que siga su viaje, puede ser una canción, una noticia que pueda despertar una sonrisa, flores cortadas con respeto de un árbol del barrio, un poema, una sola palabra.

 

 

Gracias por estar ahí del otro lado,

Guada y Sil

 

 

*** 

EN ESTOS DÍAS NOS INSPIRAN:

 

 

*Documental Planta & Canta. Los árboles en un bosque de Mar del Plata y tres bellas cantoras unidas por la causa. Charo Bogarin, Sofia Viola y Paloma del Cerro.

 

*La película Marea y Viento (2020) de Ulises de la Orden. El transcurso de un año lectivo en la escuela experimental “Los Biguá” a orillas del Río Carapachay, en el Delta argentino. Una escuela para padres. Otra forma de pensar la educación en una situación de alerta permanente: ¿admite el estado esta escuela? ¿Cómo nos mantenemos? Sopla el viento del sudeste y viene la marea. Un proyecto educativo basado en el desarrollo de la autonomía de los niños desde edad temprana, autogestionado por docentes y padres, autosustentable.

 

***

 

DE LA COMUNIDAD ARTE Y RITUAL:

 

* El fanzine PLANTAS DE CIUDAD, de Mónica Bock, Diana Obando y Sara Muñoz.



Aquí un fragmento de uno de los textos de Moni:

 

El diente de león sabe de eso, de migrar y ser extranjero, antiquísimo como es, se encuentra en cada continente del planeta. Es una de las plantas adventicias (del latín adventus, "venido de otro lugar"), seres que se han desplazado alrededor del mundo comprendiendo que el mejor camino es el desarraigo, por mucho que cueste aveces.

 

IGs de Moni: @monikabock / @ka_by_bock

Pag. web de la editorial del Fanzine: www.himpareditores.net

 

***


***Este newsletter es una creación de ARTE Y RITUAL, las palabras e imágenes que aquí encuentren son de Guadalupe y Silvina Wernicke  (salvo que aclaremos lo contrario).

Saldrá con la frecuencia del deseo y la posibilidad. Queremos que escritura y lectura sean un verdadero disfrute compartido.*** 

 
 
 

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