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- N e w s l e t t e r # 5 -

Actualizado: 21 abr 2024

 

Una vía de comunicación lenta.

Un canal de diálogo en el que compartirles e intercambiar retazos de preguntas, inspiraciones, búsquedas, distintas modulaciones del

arte y el ritual.


***Este texto está escrito a dos voces y cuatro manos por nosotras, Silvina y Guadalupe Wernicke, nuestros “yoes” se alternan y superponen, conversan, discuten, convergen en un “nosotras”, se suman a un “Nosotxs” aún mayor, y vuelven otra vez a sus pequeños “yoes”, los lentes desde los que pueden percibir la realidad, cuestionarla y compartirla***


Dos veces nace una persona:

una contra su voluntad

la otra ejerciendo su libertad,

una por manos ajenas

la otra por voluntad propia.

El primer nacimiento es la salida

del cuerpo materno hacia el mundo exterior

el segundo nacimiento es

el ingreso a la propia esencia”


Elimelj Bar Shaúl


(gracias Imprenta Rescate por esta cita)


En el Newsletter pasado las cartas nos murmuraron el 8 de copas, que en el mazo que usamos se llama Rebirth / Renacimiento. Eso nos dejó masticando y recordando todos nuestros nacimientos y renacimientos espirituales, artísticos, físicos. Aquí les compartimos algunas de las puntas del hilo de lo que fue surgiendo.



¿De qué se nace? ¿Hacia dónde se nace? ¿Por qué insistimos,

la vida insiste, en volver a pujarnos por un túnel oscuro, y renovarnos

el aire, la piel, el sentido? ¿O es que de eso se trata reclamar nuestra

existencia? Estar abiertas a la posibilidad de la muerte, aquí, ahora.

Estar abiertas a atravesar el infierno, aquí, ahora. Y no volvernos una

oda a la oscuridad, regocijarnos en el dolor, vanagloriarnos de nuestras

heridas: sino rehacernos enteras, recuperar la inocencia, una vez más,

y empezar de nuevo. Para cada una, esa experiencia tiene un nombre

distinto: muerte, enfermedad, escasez, locura, neurodivergencias, soledad,

desvalorización, tristeza… todas dolencias que traemos arrastrando del

árbol genealógico personal y colectivo. ¿Qué gota rebalsó tu vaso?

¿Qué gota te dio pie para empezar otra vez, con una máscara limpia y,

quizás, más auténtica, más parecida a vos?



No hacer

Hay momentos donde sentimos casi muerta una parte interna,

en el que nuestro ser artista no muestra signos de vida.

Sentimos que no tenemos de donde agarrarnos

para no seguir cayendo al vacío.

Y es muy misterioso cómo, de repente, puede salirnos al rescate

un detalle, algo que puede parecer de lo más insignificante.

Recuerdo, por ejemplo, un momento en el que estaba muy

bloqueada con “qué” dibujar o pintar, tenía tanta expectativa,

que todo me parecía poco y no lo suficientemente representativo

de mi singularidad. Y así pasaban los meses, con la hoja en blanco.

Por suerte, lo que nunca frenó fue mi avidez de mirar imágenes

y obras de otrxs artistas, y me encontré, casi sin querer, deteniéndome

mucho en las fotos que encontraba sobre artistas trabajando en su taller.

Me quedaba un buen rato mirándolas, me daba placer, y

después las guardaba en una carpeta. Tanto disfrutaba

cuando las miraba, que un día se me ocurrió: las voy a dibujar.

Y así la hoja empezó a llenarse de artistas en sus talleres,

en blanco y negro, y con ninguna pretensión más que la de detenerme

en esa sensación placentera que me daba mirar las imágenes.

Esos dibujos, como siempre que uno está “haciendo”,

trajeron información y claridades nuevas, y me llevaron de la

mano a nuevos dibujos, en los que empecé a aparecer más yo.

Sentí cómo todos los artistas que iba dibujando, me susurraban

algún secreto y me sostenían en el proceso. Mantenerme curiosa,

abierta a la sorpresa, y sobre todo, dejar que el cuerpo guíe,

fueron mis herramientas intuitivas para no hundirme en la frustración de no

sentirme inspirada, no sentirme movida a crear.



Algunos de mis dibujos de los artistas en su taller

Rito de sangre

Pasando a otros terrenos, para mí pensar en renacimientos,

en muertes que traen vida,

es terreno conocido. Me tocó pasar por muchas de esas situaciones.

Hoy quiero contarles de una que nunca antes había podido nombrar y compartir.

Tal vez nunca sentí con más fuerza la polaridad vida-muerte como

en el aborto espontáneo y parto de un hijx que no fue. Yo ya sabía que el

embarazo se había interrumpido, pero ahora había que esperar a que

baje y salga por sí solo. El día de nochebuena, después de 5 horas seguidas

de pintar una casita de muñecas en cuclillas, aparecieron

las primeras contracciones. Sí, cuando uno pierde un embarazo,

también hay que parir, el útero se pone en acción, se contrae y

dilata una y otra vez para expulsar eso que ya no será vida.

La sangre empieza a salir, y yo espero un par de coágulos,

y listo, vestirme, y salir para el festejo de la navidad. Pero la sangre sigue y

sigue saliendo, me mareo. Empiezo a pensar: esto es demasiada sangre,

hay que llamar a la ambulancia. Y luego de un par de desmayos,

llega la ambulancia y me llevan al hospital, dejando atrás

el baño que parece la escena de un crimen.

Paso la navidad conectada al suero y esperando para

recibir una transfusión de sangre, por toda la que había perdido.

Me siento morir, justo antes de recibir la transfusión. Siento que

me voy pero no quiero, pienso en mi hija, abro los ojos con fuerza,

tratando de no irme de lo que pasa alrededor: médicos y

enfermeras tratando de mantenerme ahí. No me voy, llega la transfusión

y empiezo a recuperar la energía.

Viví ese parto, en el que mi útero se desangró, como un rito de pasaje,

un rito iniciático. A mis 33 años, el día de navidad, volví a nacer,

mientras mi hijx se despedía de su cuerpo físico. Plutón me guiñó el ojo y

me mostró los hilos donde la vida y la muerte se encuentran.

La cercanía con la muerte te empuja hacia la vida con una

fuerza arrolladora, imaginen la fuerza de un brote rompiendo la tierra.

Como dice Sophie Strand: “death is the problem solver”

(la muerte es la resolvedora de problemas). La perspectiva ante las cosas

cambia, surge un sentido de urgencia, de necesidad impostergable

de conectar con nuestro llamado, y con el disfrute y la presencia.

Aparece automáticamente la siguiente pregunta:

¿Qué es lo importante?, y se contesta sola, casi sin pensarlo,

la respuesta es tan grande que es difícil esquivar.

La sangre derramada como un sacrificio a la tierra, para que vuelva

a mí toda la potencia que entregué a otrxs. La muerte me abrió camino

a la vida, como siempre lo ha hecho, en un ciclo interminable.

Obra de Alex Cerveny

Una sonrisa umbral

Me gustaría contarles la historia de uno de mis primeros nacimientos

hacia el Sentido. Tenía 18 o 19 años y estaba atravesando la

clásica etapa pizarnik de la adolescencia (Alejandra Pizarnik fue una poeta argentina punzada por la intensidad y la voracidad de la vida-muerte). Todo se

veía opaco, inútil. Estar viva me desilusionaba, yo me desilusionaba.

Más que caminar, me arrastraba. Mi cuerpo era un desconocido.

Una tarde me entero que la familia de un amigo había vivido

una tragedia imposible. Viento para el fuego

que me quema desde adentro. Y látigos para mi espalda que con mínimos

e insignificantes dolorcitos se vuelve cada día más pesada y

difícil de llevar. Voy a visitar a mi amigo: desarmada, muda. Y cuando

llego él me recibe con una sonrisa. Una sonrisa que no está dirigida

a mí o sí y que no siginifica nada o sí, pero que yo recibo

como una patada en el centro del pecho, expulsándome

sin transición de la apatía y el drama a la profunda belleza

de saberme viva, vibrante. Así de simple y sin poder explicarlo

con más palabras: renací.

Al poquísimo tiempo me encontraría con la poesía, y las palabras

irían ayudándome, despacio, a entramar el misterio que ese día conocí.

La práctica de ser artistas de nuestra propia vida nos lanza a estar en permanente contacto con el pulso de contracción y expansión del universo, los ciclos de siembra y cosecha, sequía y abundancia. Somos traductores de síntomas a símbolos, de lo sutil a lo material, y eso nos pide no solo estar atentas, sino compasivas y resilientes. En definitiva, mantenernos abiertas más a la pregunta que a la respuesta que pueda aparecer. Y en cada renacimiento que intuimos que está por llegar: ¿qué tanto estamos dispuestas a transitar el momento de incertidumbre y dolor? ¿Cuánto confiamos en “eso que quiere salir”, que es nuestro y no lo es al mismo tiempo? ¿Cómo nos entregamos al nuevo yo que emerge, metamorfoseado, después de la experiencia de crear?

Y hablando de entregarnos a la posibilidad de volver a nacer, queremos invitarlxs al RITUAL EQUINOCCIO que estaremos celebrando el sábado 23 de septiembre

a las 18 h de ARG / 17 h de CHI / 16 h de PER-ECU-COL / 15 h de MEX / 23 h ESP.

En el inmenso desafío del presente, queremos detenernos a ritualizar y festejar. Dibujar la primavera, escribir el olor de las flores, bailar el calor que crece. Y si estás en el norte: será tiempo de festejar las cosechas, la caída de las hojas, el comienzo del repliegue. Allá o acá, agradecer lo que tenemos y alzar nuestra voz, juntxs, por la urgencia de un renacer que nos devuelva más atentxs y fuertes para la metamorfosis que se viene.

Es una actividad abierta y gratuita, pueden invitar a quien crean que pueda resonar con la propuesta.

Link de Zoom:

ID de reunión: 813 5258 2718

Código de acceso: 256059




Hoy las cartas nos murmuran

de Art Oracles

 

Cindy Sherman nos dice:

No seas vos mismx. Sé todxs tus “yos”.

Decí la verdad en cada ficción.

Mirá atentamente el espejo de otra persona.

Y nosotras decimos: cada día es tiempo de renacer, de probar una máscara que se parezca más a mí misma, a algunxs de los infinitos "yo misma" que existen en mí, velos y velos, en un espiral que ¿en qué vida terminan? Mientras, el juego no es mentira, la imaginación no es mentira, los sueños no son mentira, en cada canción, cada pintura abstracta, cada cuento acerca de ovnis: está mi verdad. Y también, muchas veces con claridad, podemos encontrarnos en los espejos ajenos, podemos ver lo que en el propio cuesta tanto. Mirémonos más, amorosamente, con atención, en los espejos que nos rodean y no nos pertenecen.

*

Pequeña práctica

Hoy queremos invitarlxs a ritualizar el pasaje de alguna de sus identidades renacidas. Hay varios renacimientos, no religiosos, cuyos ritos de pasaje están institucionalizados: casamientos, egreso de la escuela o de una carrera, viajes largos, velorios-entierros, presentaciones de libros, inauguración de muestras, etc. Pero hay muchos otros renacimientos silenciosos, sutiles, que vivimos y que nos cuesta más honrar con un ritual: mudanzas, separaciones, cambios de trabajo, cambios de género y nombre, abortos, enfermedades, experiencias espirituales, amistades que se terminan o comienzan, el nido vacío, el comienzo de un nuevo proyecto de vida… entonces: les proponemos elegir algún momento de su historia y sus renacimientos (presentes o pasados) que esté necesitando un ritual. Puede ser para sellar una despedida, para predisponerse a lo nuevo que viene, para invocar la abundancia, la curación, la autenticidad. Y cómo hacerlo? Pueden apelar a las tradiciones que conocen, a los rituales cuyos símbolos les son familiares, o tomar prestadas, respetuosamente, tradiciones que sientan vibracionalmente afines, aunque pertenezcan a culturas lejanas en el espacio y el tiempo. Un ritual puede ser algo tan simple como cantar una canción, lanzar flores al rio, dibujar una emoción contradictoria, escribir una carta.

 

Gracias por estar ahí del otro lado,


Guada y Sil 

 

 

EN ESTOS DÍAS NOS INSPIRAN: 


* La canción de Renacer, del cantautor argentino Leo Garcia.

 

* La canción Tears are in your eyes, de la banda estadounidense Yo La Tengo.

 

* El disco Warzone de Yoko Ono.

 

* El libro Desmorir, Una reflexión sobre la enfermedad en un mundo capitalista” de Anne Boyer.

 

Aquí un fragmento:

 

"Mi labor es habitar los silencios con los que he vivido y llenarlos de mí misma hasta que suenen como el más brillante de los días y el más ensordecedor de los truenos."

"Todo cuerpo sintiente es un recordatorio de que mañana no es hoy. Quizá sufrir el dolor sirva para algo, o sirva para algo más que nada: la educación del dolor es una educación en todo y un recordatorio del todo de la nada."


 


***

 

DE LA COMUNIDAD ARTE Y RITUAL:

 

*El disco Cielos, de Macarena Robledo, junto con Quique Sinesi. Maca es una artista-maga que logra con su voz transportarnos desde el centro del corazón hasta el centro del universo.

 

***


***Este newsletter es una creación de ARTE Y RITUAL, las palabras e imágenes que aquí encuentren son de Guadalupe y Silvina Wernicke  (salvo que aclaremos lo contrario).

Saldrá con la frecuencia del deseo y la posibilidad. Queremos que escritura y lectura sean un verdadero disfrute compartido.*** 

 
 
 

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