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- N e w s l e t t e r # 3 -

Actualizado: 23 abr 2024

 

Una vía de comunicación lenta.

Un canal de diálogo en el que compartirles e intercambiar retazos de preguntas, inspiraciones, búsquedas, distintas modulaciones del

arte y el ritual.


Hay tareas que repito una y otra vez y la búsqueda es la de no olvidar su Sentido profundo: cuidar, alimentar, limpiar, construir. Hay otras, en cambio, casi heroicas, que ocurren cada tanto y configuran mojones misteriosos en la trama colectiva, vincular: detectar el brote diminuto de un árbol autóctono en medio del yuyerío de mi jardín, votar con alguna esperanza, sostener una pancarta en alto diciendo basta, repetir un mantra sin moverme hasta que mi corazón se abra, perdonar a quien me lastimó, pedir perdón a quien lastimé, escribir un poema, cantarle al oído una canción a alguien que muere, preguntarme qué es la vida, qué es la amistad, qué es la confianza. 


Una vez alguien (gracias Ceci!) me dijo que colgar la ropa puede ser sexy. Me dejó intrigada, meditativa. Probé. No me salió tanto. Seguí probando: un día, con sol suave y poca ropa pude sentirlo. Pero tuve que alejarme de la escena, ver la imagen panorámica, verme dentro de un ritual casi cotidiano, para sentir que mi cuerpo se abría como una flor de manzanilla al movimiento acompasado de estirar y desplegar la ropa en la soga, para que el calor, el aire de la mañana, el tiempo, hagan su trabajo. Mis manos como hormigas o como huellas invisibles en la nieve, marcando el pliegue de la sábana, dando vuelta un pantalón para que el sol no le borre su color, mis caderas acompañando el movimiento. ¿Para quién cuelgo la ropa? ¿Cuántas veces lo hice?  


El ritmo vital va alternando, en cada unx, rutina y ritual, repetición y sorpresa, contracción y expansión. Entramos, salimos; callamos, gritamos. Y así como cada ser nace de otro ser: humano, animal, vegetal, fúngico: ¿qué nace de nosotrxs? ¿Un trazo, una palabra, un movimiento, un hujx, un gran proyecto?


Todxs somos creadores, creativos, creatrices. Todxs somos la escultura de un tiempo, la parte de la película que nos precede y nos sucederá, lxs hijxs de astros y dioses, de brujxs, de locxs, de árboles y montañas, hermanxs de flores y altares, de hongos y canciones. ¿Qué parte de la trama nos toca? ¿Innovar, conservar, replicar, cuidar, abrillantar, desmenuzar, renovar, destruir, construir, embellecer, dar sentido, lanzar al futuro, sensibilizar? ¿Qué vinimos a crear? ¿En qué creemos? Creo lo que creo. ¿Entonces es lo mismo?

 

¿Quién crea cuando yo creo? Se confunden los verbos crear y creer porque todo acto de creación es un acto de fe. ¿Quién crea cuando yo creo? Se confunden los verbos crear y creer porque todo acto de creación es un acto de fe. ¿Un sillón con mochilas, camperas, guantes y migas de pan: puede ser la escultura que creo (colectivamente) cada tarde de la semana? ¿El poema que escribo en secreto y en silencio, no es un modo de desciframiento de aquello que aún no sé, ni apenas puedo imaginar? ¿Y por qué nos cuesta tanto creer en lo que creamos? Porque siempre hay cosas “más importantes” que hacer, porque no tenemos tiempo, porque no sabemos por dónde empezar, porque no nos sale bien, y en el fondo, porque sentimos que no sirve para nada. Pero volvemos a la pregunta: ¿Quién crea cuando yo creo? ¿Y si mi necesidad interna, visceral, expresiva, fuese apenas el eco de una necesidad externa, colectiva, espiritual? Perdemos mucho tiempo en el autoboicot por eso necesitamos antídotos que nos permitan recordar que somos piezas de una trama mayor, y en parte, nuestro don y nuestras creaciones, nos exceden.

 

El viernes pasado, en el taller FLORES & FRUTOS conversamos acerca de nuestras resistencias a la hora de crear, de concretar un proyecto creativo. Hablamos de las creencias que atraviesan el cuerpo y no nos permiten sentarnos a empezar. El camino es una larga búsqueda de bálsamos contra los miedos paralizantes que se esconden detrás de los síntomas: ansiedad, vergüenza, megalomanía, inseguridad. Frenamos a respirar. Inhalar y exhalar. Un trazo a la vez, una palabra a la vez, una puntada a la vez. No puedo, ahora, creer en el libro terminado, pero creo en esta palabra, este verso. Y avanzo. Creo en el poder de hacerlo. 

 

La vida contemporánea nos arroja a la soledad de nuestros hogares, de nuestro hacer aislado y diminuto: con grandes pretensiones que drenan toda nuestra energía disponible, o con un caos desbordante que no logra traducirse en nada. Por eso elegimos unirnos a otrxs, aliarnos, acompañar y ser acompañados: así  la confianza se engrosa y expande. No dependo solo de mí. Unirnos a un grupo de creadores es también unirnos a una red que posibilita el hackeo de nuestras creencias limitantes, un dispositivo que propone nuevos relatos y salidas novedosas del laberinto.

 

Por eso nació el Taller RAIZ , por una profunda necesidad de crear red, de creer y crear con otrxs, de criar nuestro trabajo con libertad y deseo. De jugar, conectar y recordar. De cultivar nuevas creencias que sean capaces de cuidar del otrx, de la tierra, de nosotrxs mismxs. RAÍZ es una invitación a volver a pasar por el corazón aquello que nos desvela y rebela, lo que se nos revela como fundamental, la chispa sagrada que da sostén y sentido a todo lo demás. Porque todos somos creadorxs y creativxs, todxs tenemos derecho a regalarnos un tiempo para vivirlo con intensidad. Si esto te resuena y querés sumarte podes inscribirte acá.

Ilustración del proyecto de Lichtenegger y Kutschera, digitalizadas por la Wageningen University & Research.

 

 

Hoy las cartas nos murmuran

Tarot de Marsella

 

¿Cómo creer en el azar, si después de hablar de crear y creer, mezclamos, mezclamos, elegimos una carta y sale El mago

El infinito en su cabeza, todas las herramientas sobre el tablero de trabajo. En su mano: la varita mágica. Todo es posible. 

La mesa está servida, dispongo de todo lo que necesito para ponerme a crear, no me falta nada. Ahora, ya puedo empezar a experimentar, y lanzarme a la tarea aún sin rumbo fijo.  

 

Pequeña práctica

 

Este mes lxs invitamos a AMASAR. Amasar lana para formar fieltro; amasar harina, agua y levadura para formar pan; amasar un cuerpo para que sus músculos se aflojen; amasar repollo para fermentarlo; amasar la tierra para luego sembrar. ¿Qué más podemos amasar? ¿Qué más pide nuestra fuerza, nuestra paciencia, nuestra repetición, nuestro calor?

 

Y hablando de amasar les regalamos este texto poderoso de Leila Guerriero: 


Hay que amasar el pan. Hay que amasar el pan con brío, con indiferencia, con ira, con ambición, pensando en otra cosa. Hay que amasar el pan en días fríos y en días de verano, con sol, con humedad, con lluvia helada. Hay que amasar el pan sin ganas de amasar el pan.

Hay que amasar el pan con las manos, con la punta de los dedos, con los antebrazos, con los hombros, con fuerza y con debilidad y con resfrío. Hay que amasar el pan con rencor, con tristeza, con recuerdos, con el corazón hecho pedazos, con los muertos. Hay que amasar el pan pensando en lo que se va a hacer después. Hay que amasar el pan como si no fuera a hacerse nada, nunca más, después.

Hay que amasar el pan con harina, con agua, con sal, con levadura, con manteca, con sésamo, con amapola. Hay que amasar el pan con valor, con receta, con improvisación, con dudas. Con la certeza de que va a fallar. Con la certeza de que saldrá bien. Hay que amasar el pan con pánico a no poder hacerlo nunca más, a que se queme, a que salga crudo, a que no le guste a nadie.

Hay que amasar el pan todas las semanas, de todos los meses, de todos los años, sin pensar que habrá que amasar el pan todas las semanas de todos los meses de todos los años: hay que amasar el pan como si fuera la primera vez. Habrá que amasar el pan cuando ella se muera, hubo que amasar el pan cuando ella se murió, hay que amasar el pan antes de partir de viaje, y al regreso, y durante el viaje hay que pensar en amasar el pan: en amasar el pan cuando se vuelva a casa.

Hay que amasar el pan con cansancio, por cansancio, contra el cansancio. Hay que amasar el pan sin humildad, con empeño, con odio, con desprecio, con ferocidad, con saña. Como si todo estuviera al fin por acabarse. Como si todo estuviera al fin por empezar. Hay que amasar el pan para vivir, porque se vive, para seguir viviendo. Escribir. Amasar el pan. No hay diferencia.


Gracias por estar ahí del otro lado,

Guada y Sil 

 

 

EN ESTOS DÍAS NOS INSPIRAN: 

* Un video delicioso de Liziki, youtuber china, mostrando todo el proceso de elaboración de la seda. Desde alimentar a los gusanos hasta convertir la fibra en una manta y en vestimenta.

***

 

* La canción Yo no necesito de mucho de la cantautora mexicana Laura Itandehui

 

***

 

*El Newsletter de Awa Malter Terrada sobre temas del cielo y lo que la inspira en el momento, @astrologiaparamar

Se pueden suscribir acá.

Aquí un pequeño fragmento de su último envío:

 

​​Dedicarnos a algo es mucha energía puesta al servicio de una intención o propósito.

Dedicarnos a algo no siempre tiene que ver con la intención y el propósito, sino simplemente con darnos.

Dedicarnos también es vaciarnos.

DEDICARNOS TAMBIÉN ES PERDERNOS y confundirnos.

Dedicarnos también es cuidar, ajustar, limitar, contener, agrupar.

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DE LA COMUNIDAD ARTE Y RITUAL:

* El cedrón Alquimia, de Lu Campos Dyke, un laboratorio de plantas, placer e intuición. 

 

***

 

 

***Este newsletter es una creación de ARTE Y RITUAL, las palabras e imágenes que aquí encuentren son de Guadalupe y Silvina Wernicke  (salvo que aclaremos lo contrario).

Saldrá con la frecuencia del deseo y la posibilidad. Queremos que escritura y lectura sean un verdadero disfrute compartido.*** 

 
 
 

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