- N e w s l e t t e r # 10 -
- arteyritualtaller
- 6 may 2024
- 6 Min. de lectura

Una vía de comunicación lenta.
Un canal de diálogo en el que compartirles e intercambiar retazos de preguntas, inspiraciones, búsquedas, distintas modulaciones del
arte y el ritual.
***Este texto está escrito a dos voces y cuatro manos por nosotras, Silvina y Guadalupe Wernicke, nuestros “yoes” se alternan y superponen, conversan, discuten, convergen en un “nosotras”, se suman a un “Nosotrxs” aún mayor, y vuelven otra vez a sus pequeños “yoes”, los lentes desde los que pueden percibir la realidad, cuestionarla y compartirla***
La llama
El fuego es el proceso que transforma en calor y luz las unidades densas de energía vital almacenada en la materia. Es decir: su poder de transformación es inmediato. Sin fuego, no hay transformación, nos congelamos en un molde que ya nos queda chico pero del que no podemos salir.
La palabra sánscrita para fuego es AGNI. Para los antiguos yoguis la llama de agni se encuentra en el centro de nuestro abdomen, y la consideraban responsable de nuestra vitalidad. Cuando nuestro fuego interno está encendido, estamos en contacto con nuestro propósito, y podemos ver la vida como un regalo sagrado. Hay tantas maneras de mantener esa llama viva, como personas en este mundo.
Cada una de nosotras lleva ya más de dos décadas de investigaciones en torno a nuestra propia llama y a descubrir maneras de que no se apague, maneras de alimentarla, avivarla, y cuidar también que no nos prenda fuego para destruirlo todo. Las preguntas que fueron guiando esta búsqueda fueron cambiando, y sabemos que aparecerán nuevas que nos ayuden a seguir afinando el radar:
¿Qué necesito para sentirme segura a la hora de sentarme a crear?
¿Cómo quiero que sea mi espacio de trabajo?
¿Qué no puede faltarme para empezar a trabajar?
¿Que me digo, como me trato, cuando pasan semanas y semanas sin hacer eso que deseo?
¿Quién me ayuda a cuidar mi llamita, y quien se empecina en apagarmela?
Encendedor
En el camino sinuoso de nuestras búsquedas artísticas, ambas confluimos en el encuentro con la fe. Una fe que nos regalaron en la infancia, escondida detrás de un dogma concreto, pero que siempre estuvo impregnada de una amorosidad y una invitación hacia la belleza y lo sutil. Con los años esa fe se fue volviendo cada vez más compleja, ecuménica y misteriosa. Y trajo una marea de entusiasmo, en su profundo y potente sentido de “tener a Dios dentro”: ¿será este el Gran encendedor de nuestro fuego?
¿Por qué?
Muchas veces me pregunto por qué escribo. Y aunque intento lanzar respuestas tentativas, parciales, posibles, mínimas, en general me quedo con un gusto agrio en la boca, porque ningún porqué define la necesidad visceral, biológica, que me lleva a cazar el lápiz y lanzarme a la hoja.
Hace poco decidí cambiar la pregunta por otra: ¿qué pasa si no escribo? Y encontré, en la posibilidad de la ausencia de escritura, muchas pistas acerca de ese porqué tan esquivo.
Si no escribo:
Siento que desaparezco
Me desconozco y empiezo a desconocer a quienes me rodean
Mis emociones toman el control (sin que yo pueda siquiera mirarlas, escucharlas, anticiparlas, nombrarlas, darles calma): hablan desde el cuerpo
No sé qué tengo que hacer. Cuáles son mis prioridades, mis deseos, mis necesidades
Mis sueños se me escurren y ya no puedo recordarlos
Mis recuerdos se diluyen y son cada vez más borrosos
Esto no significa, jaja, que cuando escribo SOY, me reconozco siempre, y logro ver a los demás, que tengo el “control” sobre mis emociones, ni que sé perfectamente lo que tengo que hacer, y mis sueños son lúcidos y geniales, y mis recuerdos presencias vívidas que me aportan claridad.
Pero sí puedo decir, con certeza, que ese tiempo de dibujo, de pintura, de silencio frente a la hoja o el lienzo, hacen que el aire que entra por mis fosas nasales sea más nutricio, que llegue a los rincones más deshabitados de mi cuerpo, que me revitalice.
Encendido contagioso
Hace una semana, en el taller-laboratorio que es EL TESORO estuvimos compartiendo, cada una, la obra de un artista que nos inspira. Los rostros se iban encendiendo cuando hablaban de esa obra, de ese artista, y ese rostro encendido era contagioso.
Lo mismo pasa cuando, de a poco, nos vamos comprometiendo cada vez más con alimentar nuestras prácticas creativas y espirituales, nos vamos conectando con una fibra de vitalidad muy profunda que desconocíamos en nosotrxs, algo se va encendiendo desde adentro, arrojando nueva luz sobre lugares que antes ni sabíamos que existían. Es decir: nuestro mundo se agranda. Eso pasa.
Compartir la fe y el fuego creativo con otras, ser guardianas de la chispa singular y colectiva de la que cada una es mensajera, es hoy, junto a escribir, dibujar, amar (y tantos gestos que nos entusiasman) nuestra gran tarea y responsabilidad. Es incluso el corazón de nuestra obra. Y las preguntas siguen transformándose: ya no se trata de por qué escribo ni de qué pasa si no lo hago, si no: ¿al servicio de quién, de qué, ofrezco mi escritura? ¿En qué medida escribir, crear, compartir el camino con otrxs, afina y potencia mi voz? ¿Cómo lograr que mi camino creativo sea un camino de fe, un camino de devoción?
ARTE Y RITUAL nos habilita, día a día, a seguir investigando este encuentro. Nos recuerda que crear es un acto de fe, y que todo acto de fe, sincero y auténtico, es un acto creativo.

NOVEDAD: BLOG de todos nuestros Newsletters
Para aportar leña a sus fueguitos les dejamos el link a todos nuestros Newsletters anteriores: https://www.arteyritual.net/newsletters. En cada uno hay, al igual que en este, unas palabras iniciales en las que divagamos sobre algún tema que nos enciende y luego las cartas murmurando desde algún oráculo, una pequeña práctica para hacer un día o el resto de sus días y varias joyitas que nos inspiran. Ojalá encuentren ahí pistas de despegue, espejos, mares y nuevos sueños posibles.
Hoy las cartas murmuran:

THE FLAME - la llama,
del mazo de The wild unknown ARCHETYPES, de Kim Krans.
Tiramos la carta mientras escribíamos este Newsletter, y como habla exactamente de lo que estábamos escribiendo, las reflexiones que nos despertó se fueron colando en el texto de más arriba.
Lo tomamos como una invitación y un recordatorio a ahuecar nuestras manos, rodear la llama y así protegerla de los fuertes vientos que soplan a nuestro alrededor.
Pequeña práctica:
Hoy las invitamos a observar la llama de una vela (trataka en la tradición india). Solo y todo eso. Después nos cuentan.
Gracias por estar ahí del otro lado,
Guada y Sil
***
En estos días, nos inspiran:
**Las fotos de Charles Freger, fotógrafo francés:

*Leyendo y releyendo y compartiendo: “Paráfrasis del silencio”, una belleza vuelta libro por Laura Bello, Florencia Esteva, Maia Maslach y Veronica Schiliro.

*Podcast LA BRÚJULA de Edu Mangia. Recomendamos especialmente los episodios sobre Espiritualidad y el de la Belleza. Inspiración encarnada desde la tradición católica.
*El disco Symphonie céleste con la música compuesta por Hildegard von Bingen, que además de compositora fue escritora, filósofa, médica, mística, naturalista, científica, líder monacal y profetisa.
De nuestra comunidad:
*Un poderoso y conmovedor video de Fernanda Cid acerca de la urgencia de recrear nuestro vínculo con la Tierra. Gracias Fer por recordárnoslo con tanto amor y belleza.
En sus palabras:
“Este video nace de una visión. Es una pequeña serie de ilustraciones que hice para compartir mensajes que me llegaron en forma de certezas y convicciones: estoy convencida que la salida a tanta angustia, a tanto hambre, a tanta violencia es primero sanando nuestro vínculo con La Tierra, de la que muchxs se han olvidado que somos parte. Hay que sanar este vínculo con urgencia. Agradecer a los hongos por sostener la vida, querer mucho a los árboles, plantar frutales y especies nativas en cada hogar, llamar a los pájaros y a las abejas todos los días, cuidar a las plantas, respetar a todas las especies, limpiar nuestros cielos, suelos, mares y ríos, cultivar la empatía y el amor por todos los seres humanos.”
***Este newsletter es una creación de ARTE Y RITUAL, las palabras e imágenes que aquí encuentren son de Guadalupe y Silvina Wernicke (salvo que aclaremos lo contrario).
Saldrá con la frecuencia del deseo y la posibilidad. Queremos que escritura y lectura sean un verdadero disfrute compartido.***



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